Buscando un equilibrio

En respuesta a los últimos artículos dando razones para trabajar o vivir en ciertos países, tenía todas las intenciones de escribir una lista (no tan) humorística sobre por qué España sería una de las peores opciones ahora mismo. Podríamos empezar por el hecho de que probablemente ni siquiera sea una opción, ya que los trabajos son un bien escaso últimamente, aunque esto puede ser diferente si se trabaja para una gran empresa internacional o como profesor de inglés, por ejemplo.

Pero aun si consigues un trabajo, tu salario sera seguramente menos del que podrías obtener en otros países de la zona. Ahora alguien puede rebatir que el coste de vida es también más barato, no del todo cierto si vives en una gran ciudad como Madrid o Barcelona.

Numerosos estudios estadísticos muestran que España es de los países en Europa:

Esto sin mencionar que las condiciones de trabajo están empeorando.

Todo esto ha resultado en que un número elevado de personas hayan emigrado durante los últimos años. ¿Y cómo nos ven en el resto de Europa? Como gente fiestera, ruidosa, lenta, algo maleducada pero amigable y alegre.

Hace poco discutí con amigos extranjeros donde nos gustaría vivir a largo plazo a cada uno. La mayoría escogieron un país distinto al de origen, yo dije España. Aunque me encanta viajar y vivir en distintos sitios, y aunque no sé a donde me llevará la vida, no dejo de apreciar el sitio de donde vengo y no lo considero el peor sitio en el que estar, a pesar de sus defectos.

Sorprendentemente (o no), he notado que los que más critican a España son aquellos que apenas han salido del país. Los mismos que idealizan estereotipos como el de la “eficiencia alemana” o similares. En el otro extremo están los expatriados que se sienten decepcionados con la vida porque al norte de los Pirineos hace más frío y los días son más grises, y la gente es rara y distante, entre otras quejas.

En todas partes sobran aspectos que odiar, desde las calles llenas de basura en Bruselas ciertos días de la semana a la decadencia y el mal gusto del Reeperbahn de Hamburg. Pero ver la vida en blanco y negro nunca ayuda. Todos los países tienen cosas que aprender de los demás y cada uno tiene distintas cosas que ofrecer.

Cuando estamos lejos de casa es fácil caer en la trampa de la negatividad y cuando nos sentimos atrapados en nuestra patria es fácil afirmar que en otros sitios todo funciona a la perfección. En estos casos, en mi opinión, lo mejor es intentar ver el lado gris de las cosas y encontrar el equilibrio.

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