La vida en bab.la: pequeñas cosas que nos unen

Era un día normal en la oficina y, sin saber por qué, me vino a la cabeza una escena de Malditos bastardos (SPOILER ALERT). En la escena, el personaje interpretado por Michael Fassbender se delata al pedir tres copas en un bar lleno de oficiales nazis levantando tres dedos (índice, corazón y anular), pero no los tres dedos que se supone que se usan en Alemania (pulgar, índice y corazón). En ese momento, supe que empezaría mi artículo hablando de la escena.

Ese mismo día a la hora de comer, la gran curiosidad que despiertan en mí estos aspectos culturales me llevó a pedir –y casi exigir– a mis compañeros que me enseñaran tres dedos para poder constatar que sí existen dos maneras de hacerlo. En la película, ese inocente gesto le cuesta la vida al personaje de Fassbender y a algunos más. En la vida real, por otro lado, nos ayuda a ilustrar la importancia del lenguaje no verbal –también de otros aspectos culturales– en los entornos multiculturales como el que tenemos en bab.la.

Cuando trabajas en una oficina en la que están representadas diez nacionalidades de 3 continentes, no es complicado encontrar ejemplos de diferencias y peculiaridades culturales. Después de mis primeros dos meses en bab.la, creo que hemos aprendido muchas cosas unos de otros. De alguna manera, todos hemos hecho del multiculturalismo nuestro estilo de vida. Ahora, por ejemplo, sabemos que los brasileños no pueden vivir sin farofa; los belgas tienen una deliciosa pasta de galletas que untan en pan llamada Speculoos, y la ensalada más típica en España ¡ni es verde ni es española!

En cuanto a los idiomas, es sencillamente imposible no aprender algo cada día. Todo el mundo en la oficina habla al menos dos idiomas, incluido el inglés, lo que nos permite a muchos practicar todos y cada uno de los idiomas que hablamos. Además, aunque nuestro idioma oficial es el inglés, no se nos olvida que estamos en Hamburgo y hacemos frente común para intentar ganarle la batalla a nuestro enemigo compartido: el alemán. De hecho, si alguna vez venís a Alemania, prestad atención también a estos dos ejemplos de lenguaje no verbal:

-Los alemanes no cruzan los dedos para desearte suerte, sino que se aprietan los pulgares (die Daumen drücken) con las manos cerradas.

-Los alemanes mueven la mano abierta arriba y abajo delante de la cara para expresar que algo les parece tonto o una locura.

Para acabar, seguro que te estás preguntando por qué habré elegido la foto del puño. Pues la explicación es bastante sencilla, y se debe a otra casualidad: el “sistema de nudillos” para aprender cuántos días tienen los meses del año.

Todo comenzó cuando nuestra content manager italiana, Benedetta, nos recitó un día la rima infantil que le enseñaron de pequeña para aprender cuántos días tiene cada mes. En ese momento, Laurine, Lucia y un servidor le enseñamos nuestros puños casi al unísono y le explicamos que a nosotros no nos enseñaron ninguna rima infantil, sino el sistema de nudillos que se ve en el vídeo anterior. Por muy tonto que parezca, fue un momento divertido y revelador a la par: No importa lo lejos que hayamos nacido unos de otros, siempre acabamos encontrando –no tan– pequeñas cosas que nos unen.

Pd: ¿Vosotros también utilizáis los nudillos o tenéis otro sistema como Benedetta?

banner_es

 

[English]

You might also like: